En un entorno laboral cada vez más híbrido, compartir contraseñas se ha convertido en una necesidad fundamental, ya que los equipos no solo están formados por personas de diferentes áreas de la empresa, sino incluso de países o zonas horarias diferentes.
Sin embargo, ¿sabe si sus empleados comparten estas contraseñas de forma segura? ¿La colaboración está poniendo en riesgo la seguridad de sus datos? Teniendo en cuenta que el 86% de las vulneraciones de seguridad tienen su origen en el robo de credenciales, si no puede responder con certeza a estas preguntas significa que ha llegado la hora de invertir en un gestor de contraseñas.
Veamos los desafíos que pueden surgir al compartir contraseñas y por qué la mejor forma de compartir contraseñas con su equipo es un gestor de contraseñas, una solución que permite a los empleados colaborar de una forma más coordinada y segura.
Desafíos al compartir contraseñas
Con tantas aplicaciones, bases de datos y suscripciones, los empleados viven sepultados bajo el peso de todas las credenciales que deben recordar para poder hacer su trabajo. Y si a todas estas se suman las contraseñas compartidas con compañeros para colaborar, el resultado no es solo una reducción de la productividad, sino también un aumento del riesgo para los datos confidenciales de su empresa. Las contraseñas son una constante en nuestro día a día y, para tenerlas controladas, no sirven los archivos Excel, los correos electrónicos ni las notas adhesivas. ¿Qué puede hacer entonces para facilitar una colaboración ágil y segura entre los equipos?
La solución: un gestor de contraseñas
Un gestor de contraseñas no solo recuerda las contraseñas de los empleados, sino que además les permite compartirlas sin poner en riesgo la seguridad de los datos de la empresa ni la suya propia.
Una colaboración más segura y eficaz
Con una solución de gestión de contraseñas, los usuarios pueden compartir contraseñas de forma práctica y rápida, por más credenciales que los equipos tengan entre manos. Además, un gestor de contraseñas crea automáticamente contraseñas nuevas para cada sitio, por lo que los empleados siempre usarán (y compartirán) contraseñas únicas y seguras al acceder a datos confidenciales de la empresa. Y como las contraseñas se guardan en una bóveda de contraseñas cifrada, están siempre lejos de la vista y de las garras de ciberdelincuentes.
¿Y qué ocurre si alguien del equipo modifica su contraseña? Con un gestor de contraseñas, las credenciales compartidas se sincronizan automáticamente, por lo que nadie se queda sin acceso tras la modificación de una contraseña. Compartiendo contraseñas de forma segura los empleados no perderán tiempo buscando las credenciales enviadas por un compañero y podrán dedicarlo a lo que de verdad importa: su trabajo.
Control y personalización
En el caso de los equipos de TI, el uso de un gestor de contraseñas ofrece a los administradores un control sobre las cuentas de los equipos, ya que pueden saber, por ejemplo, quién ha accedido a cada sitio y cuándo, y asociar actividades a usuarios concretos a través de los registros. Y no solo eso: los administradores pueden aplicar restricciones por sitio o por usuarios, en función del tipo de datos protegidos por cada contraseña. O crear políticas de seguridad personalizadas a través del gestor de contraseñas para evitar, por ejemplo, que los usuarios compartan contraseñas con alguien externo a la organización.
Más allá de donde trabajen sus empleados, un gestor de contraseñas es sin duda la mejor forma de compartir credenciales con su equipo. Con una herramienta de gestión de contraseñas como LastPass, los empleados pueden trabajar de forma sincronizada y conectada y colaborar de una forma más ágil, pero sin renunciar a la máxima seguridad, gracias al cifrado y a controles de administración pensados para reducir el riesgo de vulneraciones de seguridad.
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